Poemas de Carlos Augusto Salaverry más conocidos

No hay nada mejor que pasar un buen rato con los poemas de Carlos Augusto Salaverry, en este artículo descubrirás sus poemas más sentidos y conocidos, ¡adéntrate con nosotros al mundo de la poesía!

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Una persona que da su alma en cada escrito sin límite ni restricción…un poeta.

Poemas de Carlos Augusto Salaverry

Carlos Augusto Salaverry un hombre nacido el 04 de diciembre en 1830 en Perú, a la corta edad de 15 años formó parte del ejército, en el cuál fue cadete, teniente y luego capitán. Debido a su trayectoria en el ejército, años más tarde hizo parte de la guerra contra España.

En cuanto a su vida personal, tuvo dos amores que marcaron su vida, uno de ellos inspiró su famosa obra llamada “Cartas a un ángel”, el cual se generó debido a ese amor que tuvo que irse gracias a que su familia no les permitió estar juntos.

El otro fue un amor joven que no resulto en nada, puesto que fue una relación acelerada, sin mayor duración, pero no de menos importancia que su anterior relación.

Su pasión ante la poesía lo hizo uno de los mejores escritores del romanticismo, gracias a su sentimentalismo y entrega en cada trabajo, no solo en relación a la poesía.

Éste también se dedicaba a escribir novelas y obras de teatro, de las cuales solo se conocen unas pocas. Sin embargo, sus poemas sí son conocidos. Es por esto que en este artículo te presentamos los poemas de Carlos Augusto Salaverry.

Cartas a un ángel

Tu alma virginal,
como a través de un tul,
sonríe en el cristal
de tu pupila azul;
y robas la ilusión
si bañan su matiz
tus ojos con la luz del corazón.
La nieve palpitante de ese pecho de marfil,
las rosas que tus labios le robaron al abril,
en eco arrobador
responden a mi afán
que un cielo es la esperanza de un amor.

La vida es una flor
purísima al nacer…
su aroma es el amor,
su cáliz el placer.
Es rosa que al tocar
la mano juvenil,
enseñan sus espinas a llorar;
mas diera de ese cielo que matiza el arrebol
el rayo de esperanza que alumbra como el sol
y el sueño del Edén
que el alma ve lucir
por una de tus lágrimas, mi bien.

Hermoso es contemplar
el sol en el confín
vertiendo sobre el mar
sus olas de carmín;
y es bello al descender
bañado en tibia luz
un rayo del crepúsculo al nacer.
Encanto de los ojos es del alba el tornasol
que esmalta de oro y grana los espacios como el sol…
¡Ah!, nunca al despertar
la aurora tiene luz
más bella que el azul de tu mirar.

Acuérdate de mí

(Pequeño fragmento)

¡Oh! ¡Cuánto tiempo silenciosa el alma
mira en redor su soledad que aumenta,
como un péndulo inmóvil ya no cuenta
las horas que se van!
Ni siente los minutos cadenciosos
al golpe igual del corazón que adora,
aspirando la magia embriagadora
de tu amoroso afán.

Ya no late, ni siente, ni aún respira,
petrificada el alma allá en lo interno,
tu cifra en mármol con buril eterno
queda grabada en mí,
ni hay queja al labio ni a los ojos llanto,
muerto para el amor y la ventura,
está en tu corazón mi sepultura
y el cadáver aquí.

En este corazón ya enmudecido
cual la ruina de un templo silencioso,
vacío, abandonado, pavoroso,
sin luz y sin rumor,
embalsamadas ondas de armonía
elévense a un tiempo en sus altares,
y vibraban melódicos cantares,
los ecos de tu amor.

¡Parece ayer!…de nuestros labios mudos
el suspiro de adiós volaba al cielo,
y escondías la faz en tu pañuelo
para mejor llorar.
¡Hoy!…nos apartan los profundos senos
de dos inmensidades que has querido,
y es más triste y más hondo el de tu olvido
que el abismo del mar.

Un hermoso poema que habla sobre un amor lejano en un sentido físico, pero un amor presente y latente, sin importar la distancia; sin duda, una obra de arte. Al final de este artículo podrás encontrar un video con el poema completo, para que puedas escucharlo y disfrutarlo.

A la esperanza

Yo sé que eres un ave fugitiva
Un pez dorado que en las ondas juega,
Una nube del alma que despliega
Su miraje de rosa y me cautiva.

Sé que eres flor que la niñez cultiva
Y el hombre con sus lágrimas la riega
¡Sombra del porvenir que nunca llega,
Bella a los ojos y a la mano esquiva!

Yo sé que eres la estrella de la tarde
Que ve el anciano entre celajes de oro
Cual postrera ilusión de su alma, bella;

Y aunque tu luz para mis ojos no arde,
Engáñame, ¡oh mentira!, yo te adoro,
Ave o pez, sombra o flor, nube o estrella.

Un poema a la esperanza, que nos recuerda que aunque ella sea atractiva está escondida y que desde la infancia cada persona está acompañada por esta. En los momentos más simples de la vida, ese deseo de cumplir el objetivo propuesto está presente.

Responde

Dios dijo al ave de los bosques canta,
al tierno cáliz de la flor, perfuma
a la estrella, los mares abrillanta,
al sol invade en la azulada bruma
al ambiente suspira, al mar encanta
con tus bellezas de argentada espuma
y a ti mujer para el odio nacida,
te ha dicho acaso Dios
¿Ama y olvida?

Dios creó el mundo y así dictaminó que cosas eran buenas y malas, que cosas eran posibles de hacer y cuáles no. Es por eso que el autor en este escrito se respalda en él, muestra todas las ordenes que Dios dio al mundo, a las estrellas, al sol, al ambiente y a todo lo que rodea al ser humano.

Finalmente, él pregunta inquietante si Dios ordena a la mujer a amarlo y luego olvidarlo, puesto que es algo que sale de su entendimiento, que no logra entender así lo intentase. Por este motivo se cuestiona si Dios le ordena ser así porque es incognoscible para él…un enamorado.

Diamantes y perlas

He aquí, lector, la diminuta llave
Que guarda de mis joyas el tesoro;
Privanme la modestia y el decoro
De que yo te las muestre y las alabe.

Quizás tu lente, escrutador, acabe
Por no hallar en mi cofre perlas ni oro
Si tal descubres, por tu honor imploro
Que no lo digas a quien no lo sabe.

Si no hallas en mis versos poesía,
Ni estilo, ni metáforas brillantes,
Mis páginas arroja sin leerlas.

Que otro lector, acaso, encontraría
En los tipos de imprenta – los diamantes,
Y en mis vacías páginas – las perlas.

Como pudimos observar en cada uno de los poemas, este escritor no solo le hace poemas de amor, se dedica a entablar una relación cercana con el lector. Por otro lado sus versos son intachables, tienen una sensibilidad y empatía que hacen sentir al lector parte del poema.

Salaverry murió el 9 de abril de 1891 en París a la edad de 61 años, una gran lástima para la literatura la despedida de un escritor talentoso, pero aun así nos quedan sus obras para recordarlo eternamente…

Si te gustaron los poemas de Carlos Augusto Salaverry y quieres entretenerte aún más hay un artículo sobre cuentos de Maria Elena Walsh que seguro te transportarán a un mundo lleno de fantasía e imaginación. ¡Disfrútalo!

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